miércoles, 8 de agosto de 2007

La gran cueca

La cueca, zambacueca, marinera, chilena o zamba es una de las danzas folklóricas de mayor extensión territorial en Iberoamérica. Se la baila en Chile, Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador y en México (Estado de Guerrero), donde fue llevada por los marineros chilenos a mediados del siglo pasado. En Acapulco se baila “la chilena”. Sobre su origen, características y lugar de nacimiento se ha escrito y discutido mucho por chilenos y extranjeros.
José Zapiola, músico y memorialista, la cree de origen peruano: “Semi ennoblecida la zamacueca en Lima, pasó a Chile en el año 1824, o poco antes, como cosa de negros, y como tal fueron los negros del famoso batallón Nº 4 los que la trajeron en su banda enseñada en Lima por Alcedo. Al salir yo en mi segundo viaje a la República Argentina, en Marzo de 1824, no se conocía este baile. A mi vuelta, en Mayo de 1825, ya me encontré con esta novedad” (“Recuerdos de Treinta Años”).
Benjamín Vicuña Mackenna se afirma también en el origen africano de la cueca pero niega que haya sido importada desde Lima.
“La zamba-cueca es, como muchos de nuestros bailes populares, del país de los negros. Trajéronla a Chile primero que al Perú, los negros esclavos que por esta tierra pasaban, vía Los Andes, Quillota y Valparaíso, a los valles de Lima, en viaje desde los valles de Guinea”.
También sustenta la tesis del origen chileno, Pablo Garrido, en su Biografía de la Cueca”. Como limeña y muy limeña la defiende el peruano Ricardo Palma. En cambio el músico Humberto Allende la cree de origen hispano-árabe.
“Soy un convencido de que nuestra cueca o zamacueca tiene su origen en la fiesta morisca denominada Zambra que se celebra al aire libre”.
Carlos Vega, folklorista y musicólogo argentino, la describe como danza picaresca, hija del fandango español y acriollada en Lima.
“La zamacueca pasa de Lima a Santiago en 1824 y hacia 1860 regresa a la ciudad de origen donde la llaman cueca para alternar allá con su progenitora” (“El origen de las danzas folklóricas”). Por el origen peruano se decide también Eugenio Pereira Salas en su obra “Los orígenes del arte musical en Chile”.
El argentino Joaquín López Flores , autor de “Danzas tradicionales argentinas”, sostiene que la cueca es una danza originaria de las provincias de Cuyo:
“Se dice que el origen de la zamba podría ser “El Zambapalo”, una de las danzas de la Indias Orientales o también la Zambra española”.
Por último, el autor vasco P. Zañudo Astrán, quién visitó a Chile en 1885, afirma algo inesperado: “La zamacueca es uno de los bailes más originales, no sólo de América, sino del mundo. El zortzico, que al son del tamboril bailan los guipuzcoanos, en la falda de sus montañas, al pie de Somosta, en las cercanías de Dinazo, de San Sebastián y de Estella, algo tiene quizás de común con la zamacueca, como algo de semejanza tiene el carácter guipuzcoano y el chileno”.
En 1847, Ida Pfeiffer la considera un baile indecente, “superando todos los límites de la tolerancia”. Ignacio Domeyco la considera “más sencilla y más fácil que el bolero de Andalucía, pero menos apasionada. La bailan todas las clases sociales”.
Negra, española, peruana, quillotana o árabe -en cuanto a su discutido origen- la cueca alcanzó en Chile su más rotunda y jocunda expresión, y la categoría de baile nacional.
En el aspecto coreográfico y sin desmedro de su estructura se ha desarrollado, a lo largo del territorio, una gran variedad de estilos: la cueca porteña, la santiaguina, la huasa, la copiapina, la iquiqueña, la pampina, la chilota, etc.
En cuanto a clases sociales hay matices fáciles de observar. Existe la cueca del futre y la del roto; la del aristócrata y la del siútico; la del inquilino y la del patrón de fundo, la de “lola” y la de “chimbiroca”. También la muy zapateada y bufa del payaso.
En las décimas a lo humano, en los catorces versos de la cueca se expresa todo el lirismo del alma popular. Salpimentadas con muletillas y recovecos hay letras amorosas, patrióticas, bandoleras, marineras, carcelarias, mineras, hamponas, políticas y humorísticas.
Como apunta el folklorista Carlos Vega: “El cantor, parte y reparte versos, añade ripios y estribillos, tararea, duplica sílabas o vocales, repite fragmentos; en fin, deforma los elementos tradicionalmente conformados. Pero que han de ajustarse a las frases musicales: (“La forma de la cueca”). En la actualidad, a la cueca la han ido maquillando y desnaturalizando los conjuntos que actúan en “boites”, restaurantes, programas de televisión, concursos viñamarinos, y es generalmente interpretada por huasos de utilería, disfrazados de dueño de fundo. Por suerte, hay todavía cantores que defienden su estirpe tradicional y popular. Nombraremos el conjunto Los Chileneros que actúan, por amistad, en las fiestas y pichangas que organizan los criollos del Matadero, la Vega y la Estación Central. Ellos saben cientos de cuecas antiguas y se acompañan con gran variedad de melodías tradicionales. Viven para la cueca. Están siempre ensayando y tarareando melodías con recovecos de sube y baja. Aprenden pies curiosos o desconocidos y los acumulan en la memoria para lucirlos en las ruedas de cantores. La cueca chilena tiene sus reglas. La voz debe ser típica, aniñada; el ritmo vivo y chicoteadito. Sus cantores aprecian un buen “pito” (voz potente), pero rechazan los engolamientos dulzones de las voces cultivadas, trabajadas para el bolero o la ópera. Entre los músicos y cantores más notables de “la chilena” , debemos nombrar a Raúl Lizama (“El Perico”), Mario Catalán, Hernán Núñez Oyarce, Luis Téllez Viera, Carlos Godoy, Emilio Olivares, Carlos Espinoza (“El Pollo”), Miguel Soto (“El Ronco”), Rafael Andrade (“El Rafucho”), Manuel Marchant, Luis Hernán Araneda (“El Baucha”), Fernando González Marabolí, Luis Téllez Mellado, Julio Alegría, Luis Contreras Reyes (“El Burro”), Eduardo Mesías, Valentín Morales y Miguel Córdova.
Hernán Núñez Oyarce es el más destacado compositor del equipo. Núñez, celebrado autor de “Calle Ecuador”, “Los Campeones”, “El organillero”, “Ay, Carola de la vida”, “Joaquín Murieta”, “A Margot Loyola”, “Se arrancaron con el piano”, y “Las Picadas Porteñas”, cultiva la gran cueca barriobajera y suburbana. Canta a los barrios antiguos, reductos de la vida popular santiguina:

Me gustan los barrios bravos
los guapos de corazón
la galla’ del matadero
los chiquillos ‘e la Estación

La pasta de la Vega
y Recoleta
Diez de Julio y San Pablo
con Vivaceta

Con Vivaceta, sí
muy respetada
Plaza Almagro y San Diego
Blanco Encalada

Lindas canchas de amores
los callejones

Hernán Núñez sostiene que el mejor abogado de la cueca es el roto: “El roto se quedó con la cueca, y la cueca con el roto”.
Los “chileneros” capitalinos viajan periódicamente a Valparaíso para cantar con los “chileneros porteños”. Los más nombrados son: “El Vitololo”, “El zurdo Bernal”, “El negro Mascareño”, “El Periquín”, “El Cuadradito”. Confraternizan y se toman examen. Recuerdan a los cuequeros antiguos: “El Negro César” y “el guatón Memo”, de la Vega; “El chute Mandiola” y “El ñato Alfredo” del barrio Estación; “El chico Juanano” y “El cabro Santos” de la calle Ecuador, el invencible “Cojo Paliza”, “El Lalo” y “El Siete Pelos”, de Valparaíso.
Un elocuente retrato de este ambiente se hallará en la cueca “Juanito Orrego”, incluída en este disco.

Juan Uribe-Echavarría

Nota: Este texto es la contraportada del long play: "...así fue la Epoca de Oro de la Cueca Chilenera”, del conjunto Los Chileneros, grabado el año 1973 para el sello Emi Odeón.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Con todo respeto a los cuequeros de Chile. Da la impresión de que nuestra Danza Nacional, sólo tiene rraigambre en Santiago y me pregunto, después de leer atentamente los temas expuestos en este blog: ¿Es que sólo en santiago se ha bailado cueca? ¿Sólo existe la cueca brava? ¿Siendo Chile un país agrario aún; la cueca campesina no tiene voz en este cuento?

Me gustaría conocer opiniones

Atte. Huaso Neira

Diego dijo...

Por supuesto que la cueca no sólo ha tenido repercusión en Santiago, sino que en todo el país y el continente, como algunos artículos de este blog exponen. Pero ocurre que este blog lleva por nombre "La cueca centrina", entonces es de esperar que se hable de Santiago principalmente, sin hacer exclusión a comentarios como el tuyo, o a discusiones acerca del tema.
Saludos y sigan comentando.

Ha llegado carta dijo...

Lo expuesto en este artículo es muy completo y mi aporte al respecto en personal.
Yo soy un seguidor de toda clase de música, incluyendo la folcórica y no me cierro a preferncias por una u otra ya que todas tienen sus méritos.
En cuanto a la cueca, en Chile las hay de todos los estilos, dependiendo la región en que se le ubique y todas ellas de gran belleza. Entiendo que entre todas existe sutileas, formas, ritmos, etc. que la hacen distintas y en lo personal prefiero la "cueca brava" y en segundo orden la "cueca porteña" y diré por qué:
En estas formas es posible imprimir un sello muy particular que permite distinguirse de otros danzantes sin que se pierda la estructura del baile y esto la enriquece aún más pues se puede encontrar gran varidedad dependiendo del caracter y personalidad de cada uno.
La cueca brava tiene su origen en los barrios bravos y de allí su nombre. La diferencia con la "cueca centrina" es casi imperceptible pues esta se le encuentra en el habitante cotidiano de la capital sin que sea asiduo a las "casas de gastar"
Por escencia la cueca incorpora una actitud de conquista hacia la dama en la medida que el canto avanza, y casi al final el acercamiento es de aceptación del varón por parte de esta, sin embargo esta actitud no encaja en la "cueca brava" ya que siendo la dama una mujer fríbola ( por usar una palabra gerenrosa ) la conquista considera un precio,en consecuencia la entrega de la dama hacia el final del baile ya está pagada. Entonces los gestos, ademanes, etc. que se propician los danzantes van más bien por el lado erótico sin perder el decoro ni el respeto, pues esta estilo de danza ya ha emigrado a los salones y otras fiestas que nada tienen que ver con esos lugares, pero se ha conservado de ellos esta forma de expresión de la cueca que atrae cada vez más a muchos adeptos por la libertad de expresión que permite.
La "cueca porteña" es más cadenciosa y valseada, permitiendo mayor capacidad de expresión. La música y la letra es más romántica, sensual y de mayor variedad musical.

juanito dijo...

bueno solamente agradecer al que expuso este tema por que esta muy completo ...bueno los que nos gusta esto nos sirve para seguir aprendiendo

Daniel Hidalgo dijo...

La cueca la urbana es tan importante como la cueca campesina, pero según lo que he podido investigar las primeras influencias de la cueca llegaron a los puertos como valparaiso, san Antonio, Coquimbo, etc. y por consecuencia se expandió a los campos, pero la cueca siempre fue la misma, solo que desarrollo mas fuertemente en la urbe.